Boletín marzo 2026 OM | CPAU
Las efemérides son oportunidades para abrir interrogantes acerca del pasado y del futuro. Desde esa perspectiva, a los cincuenta años del golpe militar de 1976, durante el mes de marzo se organizaron marchas, eventos de reflexión y publicaciones que volvieron a abrir preguntas acerca de esa etapa tan negra de la historia nacional y, en particular, acerca de las políticas urbanas que, entre 1976 y 1983, transformaron Buenos Aires y los modos de mirarla. Amigos y amigas investigadores que vienen trabajando sobre el tema, a quienes agradecemos especialmente, contribuyeron con valiosas Notas de Opinión. Por nuestra parte, sumamos algunas reflexiones urbanísticas muy modestas.
La ciudad ocupó un lugar importante para las políticas públicas de esos años. No es de soslayar que en la comunicación del Mundial de Fútbol de 1978, el paisaje de los rascacielos de Catalinas Norte aparecía destacado en la multiplicidad de publicidades y en los sellos postales. En esa imagen de ciudad moderna se anudaban, sin demasiadas precauciones, tres tiempos del urbanismo: las propuestas ancladas en la modernidad de posguerra en su reinterpretación tardía, las nuevas ideas de los años setenta y los proyectos que estuvieron por detrás de la ciudad de “los negocios” que se irán instalando en los años noventa. Esas ideas tuvieron como telón de fondo el clima de represión, la inexistencia de debate público –pues en democracia las críticas y las disidencias obligan a negociar y consensuar–, que habilitó la celeridad de muchas de las operaciones.
En primer lugar, las autopistas, la normativa que promovía edificios exentos de planta libre y la relocalización –en particular de las villas miseria capitalinas– retomaban, de algún modo, temas propios de la planificación de la segunda posguerra. No obstante, en su reformulación tardía y en un contexto dictatorial, cambiaron su sentido. Las autopistas –sobre todo aquellas que fragmentan la ciudad– ya estaban fuertemente cuestionadas en los años setenta, desde miradas que procuraban proteger y recuperar la ciudad construida, como sinónimo de valores de urbanidad. No obstante, se proponía una red de nueve autopistas –ya “fuera de tiempo y de lugar”– que encontraban sus condiciones de posibilidad en un gobierno autoritario que imponía expropiaciones, mientras el debate y la opinión pública estaban clausurados en ese “silencio es salud”. En relación, la normativa de 1978 imaginaba una ciudad de torres y plantas bajas libres, tributarias, también, de los modelos del urbanismo moderno –ya entonces fuertemente cuestionados— ignorando su colisión con la tipología edilicia de la morfología de Buenos Aires. No es de soslayar que el nuevo código se promulgó simultáneamente al levantamiento de la ley de congelamiento de alquileres, que hasta entonces protegía a los inquilinos de bajos ingresos. Por su parte, los programas de “relocalización” tenían por detrás una idea, gestada al calor de las ideas del urbanismo moderno, que consideraba necesario reemplazar los barrios de casas precarias por grandes conjuntos de viviendas construidos por el estado. Este enfoque fue objeto, desde la década de 1960, de lapidarias críticas por la antropología y las ciencias sociales, en tanto consideraban que tendían a destruir la identidad y las redes comunitarias. En ese sentido, los textos de Henri Lefebvre son una excelente ilustración de esa mirada. Pero en este caso, no se trata de sutilezas, los habitantes de las villas fueron trasladados por la fuerza a tierras vacías, sin casas, ni equipamientos, ni servicios. Es decir, fueron expulsados desde la Capital Federal a la Provincia de Buenos Aires, sin ningún programa social ni conjunto de vivienda disponible para recibirlos.
En segundo lugar, las iniciativas públicas incorporaron dos problemáticas de nueva generación: la protección del patrimonio histórico y las consideraciones del ambiente. Esos temas, junto con enfoques participativos, de gestión por proyectos y de descentralización, se inscriben en los renovados programas urbanísticos de los años setenta. Por supuesto, las nuevas formas de gestión participativas entraban en colisión con las lógicas del gobierno militar, pero el patrimonio y el ambiente se instalan como problemas urbanos, más allá de las consideraciones acerca de la calidad de las soluciones propuestas. En ese marco, en el centro de Buenos Aires, en 1979 se delimitó el distrito U24 con el fin de proteger los bienes edilicios, en tanto el CEAMSE se diseñó como respuesta ambiental al problema de los residuos sólidos metropolitanos.
En tercer lugar, se identifican iniciativas que anticipan la ciudad de “los negocios” que se va instalando en las siguientes décadas. Entre ellas, el proyecto de Ampliación del Área Central de 1981, que recupera las ideas por ocupar las tierras del antiguo Puerto Madero que se formulan desde los años veinte (Ver), así como las de ampliar el área de actividades del centro, formalizada en 1970 en el plan para el Barrio sur de Kurchan. (Ver). Sin embargo el proyecto de 1981 era mucho más ambicioso, pues tenía como objetivo expandir el área administrativa y desarrollar equipamiento recreativos ganando tierras al río mediante rellenos a efectuar con los escombros de la demolición de las autopistas (Ver). Las marcas de ese proyecto, aunque no se materializó, fueron importantes pues estuvieron en el origen de la formación de la Reserva Ecológica y, al mismo tiempo, anticiparon en varias de sus dimensiones la operación de refuncionalización del Puerto Madero que se inicia en las vísperas de 1989 (Ver).
Ahora bien, ¿Qué idea de ciudad y de sociedad se dirimía por detrás de esta multiplicidad de programas, proyectos y obras públicas fundados en ideas anteriores, nuevas y que anticipan el futuro? El libro, ya clásico, de Oscar Oszlak, Merecer la ciudad: los pobres y el espacio urbano, publicado en 1983, sobre la base de un análisis detallado de las políticas públicas de esos años, ofrece interesantes hipótesis que fueron retomadas por una amplia literatura posterior. El título recupera la expresión de Guillermo Jorge Del Cioppo, un intendente de la época, que afirmaba que vivir en Buenos Aires no era un privilegio para todos. Por detrás prevalecía la aspiración por lograr una ciudad homogénea, sin pobres, ni “cabecitas negras” que ocupaban una ciudad blanca que no les correspondía. El texto muestra, cómo la multiplicidad de piezas de la política se inscriben en esa estrategia central de reconfiguración social y espacial.
¿Qué reflexiones a 50 años? Es posible reconocer muchas huellas materiales de la ciudad de la dictadura en la de hoy, pero también, y sobre todo, cabe considerar que contribuyeron a instalar muchas de las representaciones que orientan nuestras formas de pensar la ciudad metropolitana.
Más ampliamente, aunque sea obvio para los especialistas, no es ocioso recordar que la ciudad metropolitana es un conjunto, que las personas se desplazan de un lado y otro de las fronteras para trabajar, recrearse y para tareas de gestión de cuidado. Conviene tener en cuenta que no se trata de pensar que “los de afuera” vienen a utilizar los equipamientos y servicios de “los de adentro”, de aquellos que la merecen, pues los de “afuera”, trabajan, circulan, estudian consumen y contribuyen para que Buenos Aires sea una de las ciudades más importantes de América Latina. En particular, a modo de ilustración, es de recordar que las autopistas –al promover el uso del automóvil individual–, se contraponen al Plan de Transporte de 1972, que priorizaba el transporte público. Por lo demás, la “relocalización,” de los villerosa, sin soporte habitacional, fue uno de los factores que estuvo por detrás del inicio de las ocupaciones de tierras, de esa ocupación “ilegal”, esos “asentamientos” que resultan de la acción conjunta de familias organizadas acompañadas por la iglesia, las asociaciones civiles y los diferentes grupos políticos. En términos ambientales, las soluciones implementadas —como en el caso del CEAMSE— generaron efectos desiguales, afectando principalmente a los sectores más vulnerables… Y podríamos seguir sumando evidencias en ese sentido. Aunque junto con tantos “debe” en el “haber”quedó una muy buena red de equipamientos educativos, algunos grandes parques en el marco de esa multiplicidad de intervenciones, viejas, nuevas y de anticipación, llevadas a cabo en poco tiempo. Ahora bien, además de las huellas materiales, es evidente que la principal herencia de esos años reside en instalar representaciones que clausuraron la idea de ciudad para todos.
Finalmente, esa idea de capital con gente de “bien”, vecinos que pagan sus impuestos, edificios modernos y postales para turistas en oposición a ese conurbano de migrantes e inmigrantes, inseguridad, contaminación y planes sociales, se generó en ese momento. En esa oposición, lo que parece estar en juego es el inicio de la disolución de esa idea ciudad que aspiraba ser un lugar de integración social y territorial que se fue construyendo desde el inicio del siglo XX. En ese marco, el “Nunca Más” de la dictadura, en relación con los derechos humanos, tiene, tal vez, un correlato en la necesidad de desandar esa consigna según la cual, algunos “merecen la ciudad” y otros no…
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Notas de Opinión
La dictadura y la ciudad. Notas para pensar lo que la dictadura nos dejó,
por Luján Menazzi para el OM.
https://observatorioamba.org/opinion/notas-para-pensar-lo-que-la-dictadura-nos-dejo
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Una espada gigante clavada en la tierra
El Parque Almirante Brown y las huellas de la dictadura en el sur de Buenos Aires.
por Leonardo Fernández para el OM.
https://observatorioamba.org/opinion/una-espada-gigante-clavada-en-la-tierra
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Noticias
Merecer la ciudad: cómo la dictadura transformó las políticas urbanas de Buenos Aires
Cenital
https://observatorioamba.org/noticias-y-agenda/noticia/merecer-la-ciudad-como-la-dictadura-transform...
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Las huellas urbanas de la dictadura
CEM Centro de Estudios metropolitanos
https://observatorioamba.org/noticias-y-agenda/noticia/las-huellas-urbanas-de-la-dictadura
https://estudiosmetropolitanos.com.ar/2026/03/24/las-huellas-urbanas-de-la-dictadura/
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Argentina 1976–1983: mapa del terror y la memoria
El País -España
https://observatorioamba.org/noticias-y-agenda/noticia/argentina-19761983-mapa-del-terror-y-la-memor...
https://elpais.com/argentina/2026-03-23/argentina-19761983-mapa-del-terror-y-la-memoria.html