CEM Centro de Estudios metropolitanos
A 50 años del golpe, repasamos cómo el terrorismo de Estado también transformó el territorio
El 24 de marzo de 1976 no sólo inauguró una era de represión ilegal y 30.000 desaparecidos. La última dictadura cívico-militar dejó marcas urbanas profundas que siguen estructurando la vida en el Área Metropolitana de Buenos Aires hasta hoy.
El vaciamiento de las villas
Por orden del brigadier Cacciatore, intendente de facto de la entonces Capital Federal, unas 150.000 personas fueron expulsadas de las villas y asentamientos donde vivían, lo que equivalía a cerca del 6% de la población total de la ciudad. La “limpieza” estaba directamente ligada al Mundial de 1978. De hecho, una de las villas arrasadas fue la del Bajo Belgrano, a metros del estadio de River Plate y donde vivían unas 300 familias en el conjunto de once manzanas.
No era solo una operación estética. El investigador Oscar Oszlak documenta en Merecer la ciudad. Los pobres y el derecho al espacio urbano. la existencia de un documento oficial llamado “Operaciones contra la subversión urbana”, que identificaba a las villas como “lugares favorables para el ocultamiento o actuación del enemigo”.
En muchos casos levantaron barrios similares pero del otro lado de la General Paz y la mayoría de los extranjeros fueron deportados forzosamente a sus países de origen.
200 historias destacadas: Erradicación de villas - Canal Encuentro
https://youtu.be/7WOcJwn0IPk
Un nuevo orden urbano para pocos
Al mismo tiempo, la dictadura rediseñó el Código de Planeamiento Urbano (CPU). La reducción del Factor de Ocupación Total (FOT), un índice urbanístico que determinaba la cantidad de metros cuadrados que se pueden construir en una parcela, encareció automáticamente el suelo urbano.
Por otro lado, se prohibieron la mayoría de las actividades industriales y se creó la Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE) por medio del cual se expulsó la disposición de residuos hacia la provincia de Buenos Aires. Es decir, todo lo “no deseado” —cosas y personas— era empujado fuera de la ciudad. Una fractura CABA-Conurbano que persiste hasta nuestros días.
La política de movilidad fue marcadamente auto-céntrica. El Plan de Autopistas Urbanas (PAU) proyectó siete autopistas; solo se terminaron dos, pero en el camino se expropiaron alrededor de 2.000 viviendas. El documental AU3 de Alejandro Hartmann reconstruye la historia de la Autopista Central, que hubiese partido al medio la ciudad.
Este decreto, aún vigente aunque modificado, eximía a los barrios cerrados de los exigentes estándares que se le imponía al resto de la producción urbana. Así se puso fin a los llamados “loteos populares”, lotes baratos ubicados en la periferia promovidos por el sector privado entre 1940 y 1970.

Durante esos años exigir menores estándares urbanos había tenido una función social. Una ley de 1950 relajaba los requisitos en cuanto a provisión de servicios y dimensiones de los lotes para que las familias de trabajadores que venían a trabajar al AMBA desde el interior pudieran acceder a uno.
Al prohibir lotes de menos de 300m2 que tengan todos los servicios, la dictadura puso fin a los loteos populares y a esa lógica de reproducción del hábitat de la clase trabajadora. Pero los sectores trabajadores seguían necesitando donde vivir y no se habían generado otras alternativas para ello: aparecen entonces nuevas villas en la Provincia de Buenos Aires a la par que crecían los country clubs. Se empezaba a generar en el AMBA un territorio cada vez más fragmentado socialmente.
El mercado inmobiliario como lo conocemos hoy
La dictadura había promulgado, apenas asumida, la Ley de Normalización de Locaciones Urbanas que puso fin a más de tres décadas de regulación del precio y las condiciones de los alquileres. Una de las tantas medidas que resuena con la actualidad del país.
Esto se dio, además, en un contexto de dolarización de los inmuebles. Hasta ese momento, las casas y departamentos se compraban y vendían en pesos, incluso en momentos de alta inflación. Martínez de Hoz rompió con eso liberalizando de forma absoluta el mercado inmobiliario.
Esto se complementó con la indexación de los créditos hipotecarios que dictó la famosa “Circular 1050”. La consecuencia fueron desalojos masivos de personas que ya no podían pagar los créditos. Además, la liberalización total de las tasas de interés encareció el crédito hipotecario que hasta el momento había sido el gran motor para el acceso a la vivienda de la clase media.
Así como los crímenes de lesa humanidad siguen vigentes por los desaparecidos y los nietos y nietas que aún no se encontraron, muchos de los cambios que introdujo la dictadura en términos urbanos en el AMBA y en el país en su conjunto tienen efectos y estructuran discursos que siguen vigentes.