06.04.2026 LA DICTADURA Y LA CIUDAD

Notas para pensar lo que la dictadura nos dejó

Autor: Luján Menazzi
La última dictadura militar se propuso una reorganización profunda de la sociedad argentina, solucionar los viejos problemas “de raíz”. Las ciudades no estuvieron exentas de esta voluntad de transformación radical, aunque sus efectos en el espacio urbano fueron bastante heterogéneos. En estas líneas buscamos reflexionar sobre las intervenciones urbanas en dictadura en la ciudad de Buenos Aires, sus características, las lógicas que las atraviesan, y el modo en que lidiamos con estas herencias.

LA MEJOR CIUDAD PARA LA MEJOR GENTE

La ciudad de Buenos Aires fue un ámbito privilegiado de intervención para el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, en tanto funcionó como vidriera a nivel internacional (en particular en coyunturas específicas como el Mundial 78´) y también como referente y modelo para el resto del país. El nivel de financiamiento de distintas intervenciones, la “carta blanca” que el gobierno nacional le otorgó al municipal, así como la participación de integrantes de la Junta en inauguraciones y “éxitos” de Cacciatore dan cuenta de la importancia que la ciudad capital tuvo en este período. El enaltecimiento de la capital contrasta, a su vez, con el tratamiento dado a su conurbación en la Provincia de Buenos Aires receptora de los diversos desechos de la ciudad: población de sectores populares expulsada, industrias contaminantes, residuos, actividades informales.

La búsqueda de consolidar un orden urbano excluyente, la mejor ciudad para la mejor gente, se tradujo en algunas intervenciones paradigmáticas en términos de expulsión de población de sectores populares o actividades vinculadas a su supervivencia. La erradicación de villas o la liberalización de alquileres, son ejemplos de esta búsqueda por lograr una “ciudad blanca” que se atenga a un estricto orden de mercado a través de mecanismos violentos, coercitivos e individualizantes (Oszlak, 2017)

Sin embargo, las intervenciones fueron muy numerosas y variadas y no es posible englobarlas en una sola matriz. A continuación, realizaré un punteo breve de las principales intervenciones del período para luego esbozar algunas reflexiones.

LA BÚSQUEDA DE UN NUEVO PAISAJE URBANO: INTERVENCIONES URBANAS EN DICTADURA

Las primeras medidas tomadas por la intendencia municipal tuvieron, en términos de Oszlak (2017) un sesgo «ordenancista». Nos referimos a la limpieza de frentes de edificios públicos y privados, la reparación de aceras, la prohibición de venta de productos en las vías públicas. Estas iniciativas pusieron de manifiesto ciertos lineamientos del régimen que luego cobrarían más sentido: el cuidado higiénico y estético, la búsqueda de orden y la regulación de usos y prácticas asociadas a los sectores populares.

La sanción del Código Urbano de 1977 materializa lineamientos para la ciudad ya presentes en su versión anterior no sancionada, de 1973 que a su vez fue elaborada como instrumento legal del Plan Director publicado en 1962. La idea era racionalizar y moderar los patrones tendenciales de la ciudad, orientar el desarrollo de la ciudad regulando la distribución de la población, incentivar el perímetro libre y el englobamiento de parcelas con el fin de liberar suelo urbano,

definir los usos y evitar incompatibilidades o mezclas. La versión del 77 introducía un sistema de autopistas urbanas y mayor énfasis en lo ambiental.

Una de las intervenciones más importantes y controvertidas del período fueron las autopistas urbanas. Las autopistas resultaron problemáticas en diversos sentidos: por cuestiones ambientales, por la ruptura de la trama urbana, por las concepciones acerca de la circulación y el transporte que sustentaban y por el costo millonario que implicaron tanto en su construcción como en las expropiaciones de inmuebles. Por los altísimos costos, solo se materializaron dos de las autopistas (el plan original contemplaba nueve) y se realizaron parcialmente las expropiaciones para una tercera (Tavella, 2014). También, en la búsqueda de mejorar la circulación por la ciudad, podemos identificar los ensanches de avenidas y la construcción de estacionamientos subterráneos.

En sintonía con la preocupación ambiental planteada en el Código, se instrumentaron varias medidas como la prohibición de la disposición final de residuos a través de la incineración o los basurales a cielo abierto y la obligación de instalar compactadoras domiciliarias en edificios con más de veinticinco unidades. Estas normas se vinculaban con la conformación en paralelo del Cinturón Ecológico Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE) que instrumentaba la disposición final de residuos por medio de rellenos sanitarios en la Provincia de Buenos Aires (Fernández, 2016).

Otra de las formas en que se manifestó la preocupación por lo ambiental fue la construcción de gran cantidad de parques y plazas. Estos espacios verdes reemplazaron diversos equipamientos considerados obsoletos (sobre todo aquellos vinculados a la forma de gestión previa de la basura) y en ocasiones reemplazaron villas erradicadas o fábricas. La búsqueda de “un nuevo paisaje urbano” fue explicitada por los arquitectos que diseñaron muchas de las plazas y parques, y daba cuenta de la voluntad de transformación radical de la ciudad (Menazzi, 2018)

En la zona del Parque Almirante Brown, se comenzó a realizar el Parque Zoofitogeográfico (hoy Parque Indoamericano), donde se pensaba trasladar el zoológico (proyecto que quedó trunco) y, asociado a esto se planificó un parque de diversiones (Interama) que se realizó solo parcialmente y supuso graves escándalos de corrupción para la comuna (Tavella, 2018). Además, se construyeron y refaccionaron el Parque Roca, el Parque Jorge Newbery, el Parque Sarmiento, el Parque Almirante Brown y el Parque Tres de Febrero. En estos espacios primaron las concesiones a actores privados (el Lawn Tenis, el Club GEBA, el ACA, etc.) o, en el caso de Parque Norte, directamente se concesionó la construcción y explotación del predio a un privado.

Otro eje aglutinador de obras fue el Mundial 78’. El ente encargado de llevar adelante toda la organización del Mundial fue el Ente Autárquico Mundial 78 (EAM) que quedó directamente bajo la órbita de presidencia y que obtuvo trámites de excepción en materia cambiaria, aduanera, bancaria, impositiva y administrativa. En la Ciudad de Buenos Aires se realizaron varias obras relevantes como el edificio del Centro de Producción de Televisión (actualmente Canal Siete), la refacción de los estadios de fútbol de River Plate y de Vélez Sarsfield; remodelaciones y ampliaciones en Aeroparque.

Por último, en el período se construyeron grandes equipamientos en la ciudad, como escuelas municipales, refacción de hospitales y la terminal de Retiro. En 1978, luego de que las escuelas primarias y preprimarias de la capital pasarán a depender de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, se emprendió el Plan Municipal «30 Escuelas». Se construyeron 38 escuelas, un número muy notable para la ciudad. Se materializaron muy velozmente, por pedido de la comuna, con un equipamiento considerado lujoso para la época y un costo alto por metro cuadrado. Algunas de las escuelas se situaron en terrenos amplios, en los cuales se construyeron plazas y/o polideportivos para acompañar.

Dos intervenciones merecen particular énfasis. La liberalización de alquileres en 1976, cuyo precio hasta entonces era regulado por el Estado, y la erradicación de villas de la ciudad por mecanismos violentos. Para 1980 se habían expulsado de las villas de capital unas 180.000 personas que en su gran mayoría fueron a parar a la Provincia de Buenos Aires, para sumarse a las villas y asentamientos del área metropolitana. Otros fueron deportados a Bolivia y Paraguay (Snitcovsky, 2018). Se trata en ambos casos de expulsión de sectores populares fuera de la ciudad de Buenos Aires. En términos de Oszlak (2017), da cuenta de la búsqueda de jerarquizar el espacio urbano y así lograr una ciudad para la mejor gente.

La enumeración realizada no busca ser exhaustiva pero sí dar cuenta de las principales intervenciones y los lineamientos que las organizaron.

¿QUÉ CIUDAD PARA QUÉ GENTE?

El primer señalamiento a realizar, a partir de la enumeración previa, se vincula con la enorme cantidad de obras relevantes que lograron transformar el perfil de la ciudad. Escuelas, plazas, autopistas, cierre de basurales y equipamientos contaminantes, supusieron una transformación profunda de la ciudad, que logró aglutinar la simpatía de muchos sectores por la obra materializada, invisibilizando su alto costo y la modalidad discrecional y coercitiva de llevar adelante muchas de las intervenciones.

Incluso aquellas obras con claro objetivo de excluir socialmente algunos sectores de modos violentos, como la erradicación de villas y la liberalización de los alquileres, contaron con la adhesión ciertos sectores en tanto se montaron en “sensibilidades preexistentes” ligadas a la restauración del orden (Oszlak, 2017).

Otro señalamiento a realizar se vincula con la existencia de obras truncas, proyectos no materializados, reorientaciones en los objetivos y efectos contradictorios de algunas intervenciones. Vale la pena señalar esta cuestión para alejarnos de aquellas imágenes de la dictadura (y su propia autorrepresentación) como completamente efectiva y todopoderosa.

Tal como mencionamos previamente, y siguiendo diversos balances del período (Menazzi, 2013; Silvestri y Gorelik, 2000; Jajamovich y Menazzi, 2012; Dominguez Roca, 2005; Liernur, 2001) las intervenciones urbanas durante la última dictadura militar no podrían ser caracterizadas como homogéneas. No resultan homogéneas en sus lógicas de intervención en tanto algunas se enmarcan en una lógica de un ciclo expansivo. La producción de equipamientos para sostener, organizar y regular el crecimiento de la ciudad puede leerse en este sentido. Otras intervenciones responden a formatos y preocupaciones que ganarían fuerza posteriormente, como lo ambiental y más tímidamente lo patrimonial. Tampoco resultan homogéneas en cuanto a su lenguaje arquitectónico (Silvestri y Gorelik, 2000).

Aún así, podemos trazar ciertos elementos organizadores ligados a cierta imagen de ciudad: una ciudad predominantemente residencial, con torres, espacios verdes e infraestructura para la circulación del auto. Se trata de una ciudad ordenada, limpia, eficiente, sin vida política. En términos de Oszlak (2017) se buscaba una ciudad blanca. Se interpelaba al ciudadano de clase media, en su faz recreativa, visitando un parque de diversiones, disfrutando de los espacios verdes, como consumidor o automovilista.

La heterogeneidad de intervenciones, tampoco quita que hubiera características comunes en el modo de decidir e implementar estas obras. Así, las decisiones fueron tomadas velozmente y al interior de un grupo reducido, sin realizar estudios previos, pero retomando en la mayoría de los casos antiguos proyectos y planes. En cuanto a la implementación, las obras se caracterizaron por la exigencia de tiempos veloces de ejecución, costos excesivos por la falta de control, regulación o topes, la concentración de las mismas en las manos de pocas empresas constructoras y pocos arquitectos. En sus efectos, se buscaba que estas intervenciones fueran drásticas, irreversibles, individualizantes y fuertemente restrictivas respecto a los modos de transitar, practicar y habitar el espacio urbano (Menazzi, 2013). En la gran mayoría de los casos, tanto en las intervenciones del gobierno nacional como de la gestión municipal, nunca llegó a conocerse el costo final de las obras. Se buscó incorporar los capitales privados, a través de privatizaciones periféricas y otros ensayos de articulaciones público privadas que resultaron en muchos casos bastante perjudiciales para las arcas comunales.

Pasando en limpio, si bien algunas obras pueden ser claramente alineadas con valores propios de la última dictadura, como la búsqueda de un orden social excluyente, la consecución de una ciudad prolija, limpia, ordenada y controlada, muchas otras se vinculan con perspectivas y lógicas que precedían al gobierno dictatorial y lo sobrevivirían. Intervenciones que se montaban sobre ciertos consensos preexistentes respecto a lo urbano, o que respondían a discusiones del urbanismo internacional.

Pensando en esta dinámica de continuidades y rupturas y siguiendo a otros autores, resulta importante reinsertar los objetivos de la dictadura, sus acciones y sus discursos en la trama histórica de tradiciones y miradas sobre la ciudad, no como una ruptura total ni con lo previo ni con lo posterior. Eso también permite que la comprendamos más acabadamente y no como algo externo a la sociedad argentina. En ese sentido podemos articular perfectamente iniciativas y discursos de la dictadura (pero no exclusivos de ella) con discursos que circulan actualmente, respecto a una ciudad restringida en términos sociales, mercantilizada en sus servicios esenciales, a la que sólo pueden acceder los vecinos legítimos. Una ciudad que pretende restaurar el orden y la propiedad privada en toda su extensión, buscando erradicar situaciones consideradas anómalas como las villas y asentamientos.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

-Domínguez Roca, Luis (2005). “Planes urbanos y transporte en la Ciudad de Buenos Aires” Scripta Nova Revista electrónica de Geografía y Ciencias Sociales, vol. IX, nro. 194. Barcelona: Universidad de Barcelona. Disponible en:
http://revistes.ub.edu/index.php/ScriptaNova/article/view/1024 Fecha de la última consulta: noviembre de 2016.

-Fernández, Leonardo (2016). La muralla verde. Urbanismo y dictadura, Buenos Aires y su región metropolitana (1976–1983). Tesis Doctoral, Universidad de Buenos Aires.

-Jajamovich, Guillermo, y Menazzi, Luján (2012). “Políticas urbanas en un contexto de dictadura militar. Algunos interrogantes a partir de la Ciudad de Buenos Aires (1976–1983)” Revista Bitácora Urbano – Territorial, nro. 20. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia. Disponible en: http://www.revistas.unal.edu.co/index.php/bitacora/article/view/22643

-Liernur, Francisco (2001). Arquitectura en la Argentina del siglo XX. La construcción de la modernidad. Buenos Aires: Fondo Nacional de las Artes.

-Menazzi, Luján (2013). “Ciudad en dictadura. Procesos urbanos en la ciudad de Buenos Aires durante la última dictadura militar (1976–1983)” Scripta Nova. Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales, vol. XVII, nro. 429. Barcelona: Universidad de Barcelona. Disponible en: http://www.ub.edu/geocrit/sn/sn–429.htm Fecha de la última consulta: noviembre de 2016.

-Menazzi, Luján (2018). “Un nuevo paisaje urbano. La producción de espacios verdes públicos durante la última dictadura cívico–militar en Buenos Aires” CLEPSIDRA. Revista interdisciplinaria de estudios sobre memoria, 5(9), 14–33. Recuperado a partir de https://ojs.ides.org.ar/index.php/Clepsidra/article/view/361

-Oszlak, Oscar (2017). Merecer la ciudad. Los pobres y el derecho al espacio urbano. 2da edición. Saenz Peña: EDUNTREF. Universidad Nacional de Tres de Febrero.

-Silvestri, Graciela y Gorelik, Adrián (2000). “Ciudad y cultura urbana, 1976–1999: el fin de la expansión”. En Romero, José Luis y Romero, Luis Alberto (dir.). Buenos Aires, historia de cuatro siglos (pp.461–499). Buenos Aires: Altamira.

-Snitcofsky, Valeria (2018). “La erradicación de villas en la ciudad de Buenos Aires: características específicas y contexto general (1976–1983)” CLEPSIDRA. Revista interdisciplinaria de estudios sobre memoria, 5(10), 54–75. Recuperado a partir de https://ojs.ides.org.ar/index.php/Clepsidra/article/view/352

-Tavella, Gabriela (2014). «Las autopistas no tienen ideología». Análisis del proyecto de Red de Autopistas Urbanas para la ciudad de Buenos Aires durante la última dictadura militar argentina (1976–1983). Tesis de Maestría en Estudios Latinoamericanos, Universidad Nacional de San Martín.

-Tavella, Gabriela (2018). “Interama: el parque de diversiones para la ciudad de Buenos Aires de la dictadura militar (1976–1983)” CLEPSIDRA. Revista interdisciplinaria de estudios sobre memoria, 5(9), 34–51. Recuperado a partir de https://ojs.ides.org.ar/index.php/Clepsidra/article/view/362

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Autora: Luján Menazzi

Doctora en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires. Actualmente es investigadora Asistente–CONICET. Instituto de Investigaciones Gino Germani. Universidad de Buenos Aires.