A propósito del patrimonio de Buenos Aires. Reflexiones para el 2026

Boletín diciembre 2025 OM | CPAU

El tema del patrimonio histórico está instalado en las agendas de las grandes ciudades desde hace un tiempo largo. Estudios académicos, reflexiones sobre sus alcances –como el dossier especial de la Revista Notas CPAU– han revisado una problemática actualizada en Buenos Aires en relación al Código Urbanístico (CuR). Parte de esos temas, como la “descatalogación” y la “catalogación” de las edificaciones construidas hasta 1941 –el stock más antiguo de la ciudad–, fueron tratados en la última sesión del año 2025 de la Legislatura de la ciudad.

Con el objetivo de contribuir a esos debates y a partir de una colaboración entre el Observatorio Metropolitano y la Comisión de Urbanismo del Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo, Paloma Garay Santaló y Agustín Mango han desarrollado un extenso informe “Miradas sobre el CuR” que suscita una amplia gama de interrogantes: ¿qué edificios o lugares de la ciudad hay que preservar? ¿para qué? ¿cómo? Las respuestas no son sencillas, pero vale la pena revisitar las preguntas en términos de comentarios de fin de año.

Para ubicar nuestras preocupaciones, veamos muy brevemente las alternativas del patrimonio construido, que fueron cambiando a lo largo del tiempo.

A mediados del siglo XIX, cuando el Barón Haussmann llevaba a cabo su ambicioso plan de modernización parisina, la Comisión del Viejo París identificaba los edificios y monumentos de épocas pretéritas, antes de ser demolidos, con fotografías un tanto melancólicas. En ese registro, crítico de las demoliciones epocales, se iban ponderando los valores intrínsecos y urbanísticos de estos hitos singulares. Desde esa perspectiva, se fueron organizando en diferentes latitudes las comisiones de monumentos y sitios históricos. En Argentina, operan desde la década de 1920, y se institucionalizan en los años treinta. En esa instancia, se especializan en el acervo colonial, desplazando el interés arqueológico y antropológico que dominaba las excavaciones de principios del siglo.

Paulatinamente, el interés se fue desplazando desde los objetos a los centros históricos en su conjunto, entendidos como condensadores de la memoria y la identidad de las ciudades y sus sociedades. Las propuestas seminales de Gustavo Giovanonni, fueron haciendo camino, en los procedimientos del análisis morfológico de los italianos. La transformación del Bolonia en 1969, llevada a cabo por el partido comunista italiano, que intentaba recuperar la trama y las tipologías que constituyeron el espacio urbano, evitando el desplazamiento de las actividades y del hábitat de los grupos populares, fue una suerte de buque insignia. Aunque en esa y en otras experiencias similares, no se logró evitar los procesos de “gentrificación”, la mayor parte de las ciudades europeas formularon programas de restauración de los pueblos y de los centros de las ciudades históricas. Estas intervenciones se consagran como una relevante política urbana, que resulta del financiamiento de los países y de la Comunidad Europea legitimados por los lineamentos y cartas de la UNESCO y ampliamente consensuado desde la academia y la gestión pública. Como corolario, además de la recuperación de arquitecturas y sitios, la promoción del turismo fue un importante factor para la generación de recursos.

En muchas ciudades de América Latina –sobre todo en aquellas que no desempeñaron un rol destacado en las políticas imperiales–, lo que está en juego es un “patrimonio” más modesto. Los estudios se ocuparon de valorar sus particularidades y su rol en la construcción identitaria.

En Buenos Aires, la delimitación del centro histórico se operó en el inicio de la década de 1980, cuando se institucionalizaron las anteriores acciones del Museo de la Ciudad y se amplían las consideraciones acerca del “paisaje cultural” y del “paisaje urbano”. A partir de la restablecimiento de la democracia, se desplegaron programas como la recuperación de la Avenida de Mayo, la rehabilitación de la Manzana de San Francisco, en el contexto de convenios de cooperación con España, la catalogación de diversos edificios que culmina con la inclusión de las Áreas de Protección Histórica (APH) en el Código de Planeamiento. Esa incorporación colocaba al patrimonio como una dimensión de la gestión urbana, al tiempo que ponderaba las conjuntos, que van más allá de las piezas separadas, de las arquitecturas y espacios que caracterizan lugares y barrios. Por otro lado, se fue ponderando el “paisaje cultural” del territorio, que rescató enclaves patrimoniales de poblados industriales, mineros y la amplia gama de sitios “naturales” que no tratamos en este texto.

Asimismo, en ese desplazamiento de las piezas a los conjuntos, se fueron sumando “estilos” que van más allá del ciclo colonial y del republicano. La arquitectura moderna –“barco” en el lenguaje popular–, las manifestaciones del brutalismo o del posmodernismo, los conjuntos habitacionales de todas las épocas se fueron sumando al catálogo del patrimonio. El Programa Buenos Aires Moderna del CPAU es ilustrativo de esa dinámica de valoración de amplia calidad arquitectónica.

Ahora bien, por detrás de estas iniciativas, que se van transformando y superponiendo en el tiempo, se fueron generando nuevos problemas. Por un lado, es cierto, no son pocas las protestas recientes en Europa, que promueven el “turistas go home”. Las manifestaciones de rechazo, que incluyen los airbnb y los departamentos temporarios que presionan sobre los alquileres, remiten a un conflicto entre la dinámica turística -que elevan los precios- y la realidad de los habitantes -que no pueden pagarlos- deben desplazarse a los suburbios. Ese patrimonio, recuperado desde los valores identitarios de las ciudades y sociedades que lo habitan, es indudablemente un recurso, pero ¿es para ellos o para los visitantes?, ¿quiénes se benefician?

Ese tema, de absoluta actualidad en países europeos, está muy lejos del que se vive en las ciudades americanas, el “patrimonio modesto” no siempre es suficientemente valorado. ¿Por qué conservar los conventillos de la Boca o las casas chorizo –un poco deterioradas– o esos petit hoteles que no parecen adaptados para la vida del siglo XXI? ¿Para qué sirven esos edificios que podrían ser sustituidos por unos más “modernos” capaces de estimular el desarrollo de la ciudad? ¿Cómo considerar un desarrollo urbano desde la ciudad existente?

Muchas de esas “cosas viejas”, paradójicamente, constituyen ese “encanto” que perciben los habitantes que valoran sus barrios o los visitantes eclipsados por las buenas arquitecturas. En esa ponderación, no se trata solo de “valores simbólicos” sino de también de oportunidades para desarrollar negocios más sostenibles que incorporan ese paisaje como recursos para la rentabilidad. Tal vez, en lugar de sustituir piezas por inmuebles idénticos sin cualidad, en esa dinámica de “urbanalización” –término propuesto por Francesc Muñoz– del paisaje, se podría estimular la creatividad, articulando lo nuevo y lo existente. En ese sentido, el patrimonio convenientemente seleccionado, podría ser un atributo para el desarrollo urbano, y también, el inmobiliario. Y por lo demás, no todo lo “patrimoniable” estuvo construido antes de los años cuarenta…

El estudio Miradas sobre el Cur, repasa los instrumentos de la Protección Patrimonial actuales, en tanto invita a revisar qué cosas están “bien” y cuáles conviene repensar. Por supuesto, no se trata de “conservar” todo lo viejo. El desafío consiste en seleccionar más finamente, por valores paisajísticos y no “pieza por pieza” aquellos conjuntos que nos remiten a los procesos constitutivos de la ciudad.

La problemática del patrimonio nos enfrenta a otros edificios, lugares, situaciones que, a diferentes escalas, se presentan como parte del “capital”, de los recursos propios de Buenos Aires que necesitamos proteger.

En un listado no exhaustivo, hay varios temas en esa agenda. El área del microcentro, actualmente casi tugurizada, tiene una localización privilegiada, es núcleo de una amplia red de transportes metropolitanos y cuenta con un parque inmobiliario de calidad. Aún estamos a tiempo de pensar y proponer programas para su protección y desarrollo. En esa línea, se identifican los paisajes de los diferentes barrios, esa amplia gama de edificios y “cuadras” de interés arquitectónico. Los vecinos no siempre los defienden por intereses personales y más allá de ellos, la ciudad se beneficia con esa heterogeneidad de densidad media y baja. Otro de los capítulos a cuidar y mantener, ese ese acervo de parques, plazas y arbolado. Recuperar la Floralis Genérica de Catalano, es una importante manifestación de que muchas operaciones son posibles.

A otro nivel, Buenos Aires es también una ciudad con valores de urbanidad y de mixidad social a proteger. En ese sentido, convendría evitar que los ricos y los pobres abandonen la ciudad. Alquileres protegidos, políticas sociales, espacios de contención para quienes “se caen del sistema” no son gastos, son inversiones urbanísticas.

En síntesis, podríamos seguir enumerando los componentes del patrimonio porteño. Sería bueno que las políticas urbanas y el marketing, sin lugares comunes, puedan rescatar todo eso que ya existe. Estamos convencidos que es posible resguardar el conjunto de ese patrimonio porteño. En ese sentido, más que oponer viejo vs. nuevo, o preservación vs. desarrollo, conviene hacer visible lo invisible, reconocer los matices, conocer lo que hay y lo que falta. Dicho de otro modo, creemos que tenemos resguardar muy cuidadosamente el chasis de Buenos Aires, establecer diálogos con todos los actores de la ciudad para superar las oposiciones, formulando al mismo tiempo nuevos proyectos. Repensar la ciudad desde el patrimonio, en sentido amplio, es uno de los desafíos del OM para el próximo año.

Nuestros deseos por un excelente 2026
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INFORME

Miradas sobre el CUR: Patrimonio de la Ciudad de Buenos Aires | 2025

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Revista del Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo (2020) n°45 abr. 2020 año XIII | Patrimonio

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Noticias

- Tiempo Argentino - 20/diciembre/2025: Al rescate de los edificios demolidos en la Ciudad: los influencer que saltaron de las redes a un libro

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- Tiempo de Belgrano - 19/diciembre/2025 - El bajo Belgrano va perdiendo su identidad

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- Pura Ciudad - 18/diciembre/2025: San Telmo: denuncian excavación ilegal y daño patrimonial en el histórico mercado

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- CLARÍN - 8/diciembre/2025: Patrimonio en riesgo: la arquitectura amenazada en la Ciudad de Buenos Aires

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- LA NACIÓN - 27/noviembre/2025: Puente Ciudad de la Paz: tras el fallo judicial que prohíbe removerlo, el gobierno porteño frena la segunda etapa de la obra