Zaida Muxí: “El urbanismo sigue siendo jerárquico y patriarcal”

ARQ - Arquitectura

Graduada en la FADU UBA, la arquitecta ha ganado prestigio internacional. Invita a cuestionar privilegios y a imaginar ciudades más justas, inclusivas y humanas. Por qué la ciudad debe cuidar a sus usuarios. Clarín

  • Graduada en la FADU UBA, la arquitecta ha ganado prestigio internacional.
  • Invita a cuestionar privilegios y a imaginar ciudades más justas, inclusivas y humanas.
  • Por qué la ciudad debe cuidar a sus usuarios.

Arquitecta y urbanista argentina radicada en Barcelona, Zaida Muxí es uno de los mayores referentes a nivel internacional en urbanismo feminista y perspectiva de género.

Graduada en la FADU UBA y doctora por la Universidad de Sevilla, actualmente es profesora de excelencia de la Escuela de Arquitectura, Arte y Diseño del Tecnológico de Monterrey (México). Su propuesta invita a cuestionar privilegios y a imaginar ciudades más justas, inclusivas y humanas.

En esta entrevista exclusiva para ARQ, Muxí reflexiona sobre los fundamentos de la enseñanza, las propuestas de vivienda y el impacto social de la profesión.

La urbanista con el colectivo Mam UrbanaLa urbanista, con el colectivo Mamá Urbana.

-¿Cómo se traduce la idea de que el feminismo es mucho más que una posición política en la enseñanza de la arquitectura y el urbanismo?

-La metodología de perspectiva de género permite detectar los usos diferenciados de los espacios según género, necesidades y horarios. Sin embargo, hoy se lo incorpora únicamente como la “cereza del postre” para que figure en los créditos pero no se aplica en la práctica arquitectónica.

-¿Qué se puede hacer para cambiar esta situación?

-El urbanismo sigue siendo jerárquico y patriarcal y requiere una democratización real. Los grupos que ocupan posiciones de poder deben reconocer sus privilegios y abrir espacio a las minorías. Como decía Angela Davis, “el feminismo es la idea radical de que las mujeres somos personas”, entendiendo el término radical no como algo extremo sino como ir a las bases, a la raíz.

Radicada en Barcelona suele visitar Buenos Aires Foto Guillermo Rodrguez Adami Radicada en Barcelona, suele visitar Buenos Aires. Foto: Guillermo Rodríguez Adami

Y la base de la desigualdad está dada, desde hace siglos, por el no reconocimiento de todos los seres humanos como personas libres, con derechos y autonomía. Los feminismos buscan la igualdad real el respeto por la naturaleza y por el planeta.

-¿Qué propuestas de vivienda y ciudad surgen entonces?

-La cadena de cuidado es imprescindible para el funcionamiento de la sociedad, y por ende, de la ciudad. Por eso debe estar presente en todas las escalas, desde la casa particular hasta el espacio público. Una cocina abierta que no aísle a quien realiza las tareas de cuidado, un edificio que fomente comunidad, una plaza que acompañe la vida cotidiana.

La arquitecta en la Feria del libro de GuadalajaraLa arquitecta, en la Feria del libro de Guadalajara

La ciudad debe cuidar a sus usuarios, y esto se logra con veredas anchas y accesibles, arbolado que proteja del sol, bancos, buena iluminación, equipamientos para los mayores y las infancias. Debe garantizar la posibilidad de resolver la vida cotidiana en el entorno próximo. El desafío es introducir poco a poco esas otras miradas.

-¿Puede dar un ejemplo?

-En 2016, el IMPSOL, Instituto Metropolitano de Promoción de Suelo y Gestión Patrimonial de Cataluña, cambió las reglas de concurso para impulsar viviendas “sin género”, con espacios no jerarquizados, cocinas centrales y ámbitos flexibles que se adaptan a todo tipo de familias. Esto permitió experimentar con tipologías que visibilizan y acompañan las tareas de cuidado.

-¿Cómo impacta la perspectiva de género en la profesión y en la práctica arquitectónica?

-La arquitectura debe dejar de reproducir androcentrismos y pensar en programas inclusivos. Debemos dar respuesta en cómo se construye lo público, lo privado y lo comunitario. La profesión tiene que asumir que hombres y mujeres ocupamos lugares distintos y enfrentamos tareas diferentes. El desafío es introducir poco a poco esas miradas invisibilizadas, para que la ciudad sea un espacio compartido y seguro.

Zaida Muxí y Joseph Montaner.

-¿De qué manera?

-No basta con slogans romantizados, necesitamos políticas, normativas y proyectos que transformen para bien la vida cotidiana. La vivienda cooperativa, que hace diez años parecía imposible, hoy cuenta con más de 75 experiencias en Cataluña. Los clusters de vivienda compartida, los espacios comunitarios y las tipologías flexibles muestran que el cambio es posible.

-¿Cómo se podría incluir la perspectiva de género para proyectar ciudades y viviendas inclusivas?

-La historiografía está sesgada por prejuicios que han invisibilizado a las mujeres como agentes históricas. Es necesario enseñar y seleccionar referentes de manera igualitaria, nombrar con nombre y apellido para que sus aportes no desaparezcan detrás de iniciales, reconocer equipos y no héroes individuales.

Mux destaca la importancia de la cadena de cuidado Foto Guillermo Rodrguez Adami Muxí destaca la importancia de la cadena de cuidado. Foto: Guillermo Rodríguez Adami

En un mundo global es imperativo romper con los ejemplos únicos, masculinos y del norte global, para incluir un espectro amplio de miradas.

-Entonces hay que ser un poco revolucionario...

-No hay nada más emocionante que el viaje del conocimiento basado en preguntas y dudas sobre lo que nos ha venido dado. Esa es la base de una enseñanza crítica y transformadora. Esa debería ser la base de la arquitectura a partir de hoy.

-¿Qué mensaje le daría a las nuevas generaciones de arquitectos y urbanistas?

-Que se pregunten si el espectro de arquitectura que están proponiendo es realmente inclusivo, y a quiénes está dejando afuera. Que sean conscientes de sus privilegios, estudiar en la UBA, por ejemplo, es un privilegio aunque sea una universidad gratuita, porque requiere tiempo, medios y apoyo con los que no todos cuentan. Hay que entender cómo accionar desde ese lugar para reducir desigualdades y escuchar a las compañeras.

-¿Cómo define al urbanismo feminista?

-El urbanismo feminista es una metodología crítica para repensar la ciudad. No es un añadido decorativo. Democratizar el espacio urbano, visibilizar los cuidados y reconocer las diversidades son pasos imprescindibles para que la arquitectura y el urbanismo se conviertan en herramientas de transformación social.

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