La produjo y escribió el urbanista Marcelo Corti. Busca ser más que un recurso turístico, ofreciendo una mirada profunda sobre el área metropolitana. Clarín
- La produjo y escribió el urbanista Marcelo Corti.
- Está inspirada en The Real Guide de Nueva York.
- Busca ser más que un recurso turístico, ofreciendo una mirada profunda sobre el área metropolitana.
El urbanista Marcelo Corti acaba de publicar una especie de guía crítica de Buenos Aires. Propone un recorrido crítico y afectivo por la metrópolis, combinando observación territorial, datos y una lectura personal del paisaje porteño. Editada por Café de las Ciudades, la obra busca reflexionar -y cuestionar- la manera en que pensamos y habitamos la ciudad.
Concebido tras varios años de trabajo, el libro invita a recorrer el tejido urbano desde una perspectiva narrativa que evita solemnidades sin perder densidad analítica. Corti estructura un dispositivo que funciona a la vez como guía para visitantes y curiosos, herramienta de investigación y manifiesto personal. La observación del espacio urbano se entrelaza con datos, referencias y preguntas abiertas.
En diálogo con ARQ, el autor cuenta el proceso de producción, los incentivos y las miradas que lo acompañaron en la realización de la obra:
-¿Qué lo motivó a escribir esta guía?
-Es un proyecto de muchos años, originado en mi relación personal y profesional con Buenos Aires. La situación política argentina de los últimos años -con los cuestionamientos a la actividad urbanística como disciplina, a la gestión pública del desarrollo urbano y, especialmente, al rol de la ciudad y su área metropolitana en la política y la economía nacional- me motivó a encarar definitivamente el proyecto.
La cúpula del edificio La Inmobiliaria, en Avenida de Mayo 1400 Foto: Adriana CicheroMe parece necesario confrontar la idea de Buenos Aires y el conurbano como un monstruo que parasita el esfuerzo y los recursos de todo un país. Y, en términos urbanísticos, reivindicar la idea de ciudad abierta, que hizo atractiva a Buenos Aires, así como a muchas ciudades argentinas. Una idea contrapuesta a la utopía o distopía de los barrios cerrados y la urbanización privada, la “privatopía”.
"La susceptible" tapa del libro del arquitecto y urbanista Marcelo Corti Foto: archivo Clarín-¿Qué elementos de The Real Guide de Nueva York le sirvieron para pensar una guía que abarca no solo Buenos Aires sino también el GBA, y cuáles sintió que debía reinterpretar para una escala metropolitana fragmentada?
-The Real Guide of NY, una guía que compré de apuro en un viaje improvisado, fue en su momento una inspiración. Me resultó muy útil y me gustó mucho su sinceridad sobre muchos temas de la ciudad: la estética, la seguridad, la autenticidad, la banalidad… Siempre me sedujo la idea de escribir una guía similar sobre Buenos Aires.
Con el tiempo, las guías turísticas convencionales (como la propia Real Guide) perdieron vigencia porque ahora la gente tiene otros recursos para programar sus viajes, especialmente los que provee internet.
Además, mi objetivo no es la orientación turística: mi libro puede serle útil a alguien que quiera viajar o conocer Buenos Aires, pero especialmente a cualquier persona que viva en la ciudad o en su metrópolis y esté interesada en conocer miradas sobre su lugar, y validarlas o confrontarlas con las propias.
Cúpula edifico La Inmobiliaria, detrás Palacio Barolo. Foto: Archivo Clarín
Edificio del Congreso de la Nación, frente a la Plaza de los Dos Congresos. Foto: EFE/ STR-Desde el urbanismo, ¿qué rasgos definen la identidad metropolitana de Buenos Aires -más allá de la ciudad- y cómo los tradujo en la estructura narrativa de la guía?
-Creo que lo que mejor define esa identidad metropolitana son los corredores urbanos, convergentes en el Centro, organizados por las líneas ferroviarias, las grandes avenidas, las rutas e incluso las autopistas.
La Avenida de Mayo es uno de los corredores urbanos más destacados de Buenos Aires Foto: Juan Manuel FogliaPor eso, la descripción más territorial de la guía comienza por el Centro y continúa por los corredores norte, noroeste, oeste, sudoeste, sur y sudeste, ejes de desarrollo que trascienden los límites entre jurisdicciones.
Las autopistas forman parte del tejido urbano Foto: EFE/ Alan Eidelstein-Al escribir, ¿cómo equilibró su mirada técnica como arquitecto con una lectura cultural capaz de captar las múltiples capas del AMBA, desde lo histórico hasta lo contemporáneo?
-El urbanismo es una disciplina muy ligada a la arquitectura, pero que no se agota en ella; una ciudad no es una “arquitectura grande”. Hay consenso en que la ciudad tiene una dimensión física y una dimensión social, cultural, política y económica. Como en el título de un libro del sociólogo Richard Sennett, la ciudad es “carne y piedra”.
Y, por supuesto, también tiene una dimensión histórica; siempre recomiendo a estudiantes o a personas interesadas en conocer una ciudad que la recorran en el orden cronológico en que se fue conformando.
Foto histórica, en primer plano, las cúpulas del edificio La Inmobiliaria, al fondo el Congreso. Foto: Gaston BourquinCreo tener incorporada esa conciencia sobre la diversidad de dimensiones de lo urbano, que a la vez genera un riesgo: opinar o dictaminar sobre cosas que uno ignora o solo conoce superficialmente. Es un riesgo que traté de evitar al escribir la guía; espero haberlo conseguido…
-¿Qué tensiones detectó entre preservación patrimonial, transformación urbana y expansión metropolitana, especialmente en municipios donde los cambios avanzan más rápido que la regulación?
-A menudo se critica la destrucción del patrimonio urbano porteño y bonaerense para realizar proyectos banales y puramente especulativos. Esto existe, pero creo que aún más preocupante es el ataque a la cultura urbana expresada en la idea de ciudad abierta, en los barrios cordiales que conformaron la Buenos Aires del siglo XX.
La urbanización privada -la “privatopía”- ha ganado un inmerecido prestigio y es lo que más amenaza lo mejor de Buenos Aires, lo que la hizo una gran ciudad para vivir. Además, al expandirse con proyectos de muy baja densidad sobre la periferia, agrede a otro patrimonio: el natural, el ambiental.
Nordelta es uno de los desarrollos inmobiliarios más destacados del país. Foto: archivo ClarínEn una escala más barrial, hay logros y fracasos contrapuestos. Muchos bares y restaurantes han cerrado o se han transformado en locales de cadena, lo que —en palabras de un amigo que no es arquitecto ni urbanista— “despersonaliza” los barrios.
Pero en mis recorridas me sorprendió ver que casi todos los municipios del AMBA y muchos barrios porteños han recuperado teatros y algunos cines que forman parte de la historia local. La ciudad que reivindico está bajo asedio, pero resiste y tiene con qué.
Cine teatro, Centro Cultural 25 de Mayo. Foto: Archivo Clarín-¿Cómo abordó la enorme heterogeneidad socioespacial del AMBA para evitar una mirada porteñocéntrica o exclusivamente turística, y lograr que la guía represente verdaderamente lo metropolitano?
-Creo que para eso fue muy importante el abordaje ya mencionado, por corredores. La descripción física no separa CABA por un lado y AMBA por otro: los barrios de cada lado de la General Paz y el Riachuelo se conectan en el libro de modo similar a como lo hacen en el territorio: de una estación a otra, de un cruce de caminos a otro.
Puente transbordador Nicolás Avellaneda. Foto Luciano Thieberger-¿Hubo algún municipio, corredor urbano o territorio periurbano que lo obligara a revisar sus criterios iniciales de análisis o representación? ¿Qué aprendió de ese proceso?
-En general conocía bastante al menos una parte de cada corredor, por experiencia profesional, interés disciplinario o simple historia de vida personal; los recorridos que complementaron ese conocimiento tendieron más a confirmar que a cuestionar mis miradas previas.
Creo que lo más impactante, aunque previsible, fue corroborar lo inabarcable de la Buenos Aires metropolitana, tanto como experiencia estética como en cuanto campo de trabajo profesional o de gestión política.
El barrio más jóven de CABA, Puerto Madero. Foto Luciano ThiebergerY también la vitalidad de la mayoría de los centros y subcentros barriales, tanto de la Ciudad como de la Provincia, tanto en barrios ricos como en barrios de clase media e incluso muy populares y muy periféricos. Plazas concurridas, zonas comerciales animadas, centros culturales abiertos, oferta gastronómica. A pesar de los shoppings, mucha gente sigue disfrutando y prefiriendo la ciudad abierta.
-¿Qué áreas del AMBA identifica hoy como zonas de renovación urbana genuina y cuáles como territorios que atraviesan procesos de degradación, disputa o especulación inmobiliaria?
-Lo peor es lo ya mencionado: el avance de la urbanización privada y los barrios cerrados, un avance que amenaza vaciar barrios y centros tradicionales. Pero hay proyectos más razonables, de tipo abierto, de un lado y del otro de la General Paz y el Riachuelo.
En casi todos los entornos de estaciones ferroviarias hay un puñado de edificios en construcción: desarrollos de tres o cuatro pisos (una escala muy apropiada para integrarse a sus entornos) o algo más altos, de escala media.
Propuestas de integración urbana en las villas. Foto Guillermo Rodriguez AdamiLa ciudad central presenta muchos procesos interesantes: reciclaje de viviendas, experiencias cooperativas, desarrollos inmobiliarios de escala media, barrios que se hacen atractivos para la gastronomía, las galerías de arte, los centros culturales.
-¿Qué impacto espera que tenga la guía en la forma en que residentes y visitantes recorren, leen y comprenden un territorio tan complejo como el AMBA, especialmente en un momento de fuertes debates urbanísticos y políticos?
-Mi primera expectativa es el impacto personal: espero que mucha gente que lea este libro se sienta inspirada para validar sus propias miradas sobre la ciudad en que viven, incluso confrontándolas con las del libro. Algo interesante es que la mayoría busca en primer lugar qué dice la guía sobre su propio barrio, más que sobre aquellas zonas que no conocen.
En términos más amplios, me gustaría lograr dos cosas. Una, contribuir a una mirada que vea a Buenos Aires y el AMBA como una oportunidad y no solamente como un problema o como “el mal que afecta a la Argentina”. Una oportunidad no solo para la población porteña y bonaerense, sino para todo el país.
La otra, promover la importancia de la ciudad abierta, de la ciudad de barrios, integradora, caminable. Toda la ciudad y su metrópolis están repletas de zonas recorribles, amenas, entretenidas; es con toda seguridad una de las ciudades más caminables del mundo.
Avenida Corrientes, una de las principales del tejido urbano porteño. Foto: Maxi Failla-¿Cómo aborda la guía las villas y asentamientos del AMBA como parte del sistema urbano metropolitano, en un contexto donde algunos desarrolladores promueven “renovaciones” que podrían derivar en desplazamientos o fragmentación territorial?
-Me remito a una ley nacional, la 27.453, que ordena la integración socio-urbana de villas y asentamientos. Esa ley fue sancionada no hace demasiado tiempo, en 2018, por unanimidad de todos los sectores políticos. Su cumplimiento, tanto en Buenos Aires y el AMBA como en todo el país, es una de las políticas que se deberían encarar con firmeza e inteligencia.
El barrio Villa 31 se encuentra dentro del barrio de Retiro. Foto: Luis RobayoSi hay tres o cinco políticas de Estado que debieran cumplirse en un período no superior a una década, la integración socio-urbana de las villas es una de ellas. Y esa integración forma parte de lo que entiendo por ciudad abierta, cuando establezco ese concepto como un objetivo tanto profesional como político.
Para agendar
El libro está a la venta en formato impreso o digital en la web de la editorial y revista Café de las Ciudades. Habrá una presentación virtual el miércoles 28 de enero a las 17.30, organizada por la alianza de universidades URBSTIC, con comentarios y lectura de fragmentos. En marzo, en fecha a determinar, se hará una presentación presencial en Buenos Aires.
Sobre la firma
Saia Stefanazzi
Formada en la Licenciatura en Comunicación Periodística en la Universidad Católica Argentina (UCA). Es periodista en ARQ, donde escribe sobre la temática arquitectónica para el segmento, con foco en producciones web.