La Boca: siete familias al borde de quedarse sin hogar por un desalojo administrativo

Página 12

Sociedad - Un conventillo a punto de ser demolido.

Una de las viviendas es la misma donde en 2013 murieron dos chicos por un incendio. Sus padres vivían allí

Por Santiago Brunetto - 30 de enero de 2026 

(Foto Enrique Garcia Medina)

Siete familias del barrio de La Boca están al borde de quedarse sin techo por un desalojo administrativo realizado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA). La semana pasada, agentes de la Guardia de Auxilio porteña clausuraron una vivienda y un conventillo por un supuesto peligro de derrumbe y este jueves comenzaron los trabajos de demolición del lugar pese a que los vecinos habían conseguido frenarlos el día anterior. En el medio, las familias lograron abrir una mesa de diálogo para buscar recuperar el lugar, mientras las organizaciones del barrio denuncian que el conventillo no tiene peligro de derrumbe y relacionan el desalojo con el crecimiento de la zona comercial e inmobiliaria de La Boca.

La historia tiene un detalle todavía más crudo: uno de los hogares involucrados, ubicado en Carlos F. Melo al 586, está emplazado en el mismo lugar en el que hace trece años fallecieron Pola y Pitu, dos hermanos de 11 y 12 años, por un incendio producido por las precarias condiciones habitacionales y de la instalación eléctrica. Sus padres tuvieron que volver a vivir allí y tenían la esperanza de construir en el terreno el llamado "Proyecto Futuro“, un centro cultural para los chicos del barrio y en honor a sus hijos. El jueves pasado, sin embargo, se encontraron con el desalojo luego de que la Guardia de Auxilio detectara un peligro de derrumbe en el lugar.

Gabriela Eroles, trabajadora social del barrio que acompaña a las familias, reconstruye así la secuencia: "Se derrumbó una pared de la casa y eso llevó a que la Guardia de Auxilio viniera a revisar. El jueves pasado se acercó un arquitecto de la guardia que planteó que tenían que clausurar la casa. A esa altura ya era esperable que eso sucediera y la familia estaba dispuesta a aceptar una ayuda del Gobierno para irse un tiempo, pero de un momento al otro agregaron que también había que clausurar el conventillo de al lado donde viven familias desde hace más de treinta años“, señala a Página/12 Eroles, integrante del Grupo de Vivienda y Hábitat del barrio dentro de la multisectorial La Boca resiste y propone.

Así, de rebote, las familias de Carlos F. Melo al 580 también se quedaron fuera de sus hogares. Desde entonces comenzó un período de negociaciones para que al menos los dejaran retirar sus pertenencias, y este miércoles habían logrado impedir en una primera instancia la posible demolición del espacio. Al día siguiente, sin embargo, amanecieron directamente con una grúa de demolición en la esquina de Melo y Coronel Salvadores.

Eroles indicó a este diario que por la mañana de este jueves “ya habían demolido la parte de Melo 586″, aunque los vecinos y vecinas lograron salvar el santuario que se había construido en la esquina para recordar a los dos hermanos. En horas del mediodía, sin embargo, funcionarios de la jefatura de gabinete porteña se presentaron en el barrio y las familias lograron comenzar a entablar alguna negociación para solucionar la situación del conventillo de Melo 580.

“Estamos hablando y buscando un acuerdo para ver cómo sigue todo. Las familias no tienen el título formal del lugar, pero viven hace más de treinta años ahí y siempre pagaron todo. Tienen a disposición un arquitecto, herramientas, materiales y albañiles. Por eso queremos que por lo menos nos acepten presentar un plan de obras para que puedan realizar los arreglos necesarios y volver a ingresar”, cuenta la trabajadora social sobre la posibilidad todavía abierta de que las familias puedan regresar al conventillo.

Pese a las negociaciones, y tras avanzar con la demolición de Melo 586, hasta el momento la Guardia de Auxilio mantenía la clausura en el conventillo lindero. Las familias afirman, por otro lado, que en ningún momento intervino la Justicia para oficiar el desalojo con las garantías correspondientes, sino que fue decidido y ejecutado directamente por el GCBA.

En paralelo a la negociación, las organizaciones del barrio niegan que el conventillo de Melo al 580 esté en peligro de derrumbe. El arquitecto Tomás Zadek, miembro de La Boca resiste y propone, aseguró que “no tiene ninguna justificación técnica hacer semejante nivel de clausura e inhabilitación de acceso al hábitat y las pertenencias” porque la estructura en cuestión “no necesita arreglo, la pared que está en riesgo pertenece al terreno lindero, así que los desalojados no tienen ningún peligro”.

Las organizaciones sostienen también que detrás del desalojo se esconden otros intereses para quedarse con el terreno, vinculados al desarrollo comercial e inmobiliario de la zona: “Es obvio que acá hay una motivación que no está manifiesta. En los últimos meses me estoy convirtiendo en un visitante asiduo de la Guardia de Auxilio por distintos desalojos en terrenos que tienen algo en común: pedirle a los desalojados un laberinto de exigencias imposible de cumplir”, sostuvo Zadek en un video difundido en las redes de las agrupaciones y el medio Sur Capitalino.

Eroles, por su parte, remarca a este diario que la situación habitacional de La Boca ya es crítica desde hace décadas: “Nosotros venimos trabajando en las problemáticas habitacionales del barrio, esencialmente por la precariedad habitacional que se arrastra en general, por los desalojos judiciales y ahora administrativos, y por los incendios que ocurren periódicamente por problemas en las instalaciones eléctricas”, indicó.

La semana pasada, el barrio quedó atravesado por el fallecimiento de una mujer de 70 años en medio de un incendio desatado en un conventillo de la calle Irala entre Brandsen y Pinzón. Antes se había incendiado otro conventillo Alvar Núñez Cabeza de Vaca al 209, a sólo dos cuadras de las viviendas ahora desalojadas, y las familias perdieron todas sus pertenencias. La Boca resiste y propone impulsa actualmente una colecta para ayudar a esas personas. Se puede donar ropa y otros elementos en el domicilio del conventillo incendiado.