Gobernanza en el AMBA

Informe Digital Metropolitano 2021 Febrero

POR CARLOS ZABALLA, CONSEJO DE EXPERTOS DE FUNDACIÓN METROPOLITANA Y MIEMBRO DE LA ASOCIACIÓN ARGENTINA DE ESTUDIOS DE ADMINISTRACIÓN PUBLICA – La globalización existe y seguirá vigente. Aunque ahora no estemos viajando con la asiduidad en que estábamos acostumbrados, debemos tener en cuenta que sí seguimos comerciando en lo esencial y transmitiendo conocimiento a través de internet, manteniendo guerras comerciales algunos poderosos y seguramente contaminándonos algún virus.

Pero por sobre todas las cosas, estamos en permanente contacto con el ambiente y eso no reconoce distancias y mucho menos fronteras políticas. Nos impactará diferenciadamente, pero no quedan dudas de que nos impactará!

También existirá Naciones Unidas, con todos los problemas que tiene y que debemos mejorar, o encontraremos algún otro sistema que la reemplace pero que necesariamente será global. Nosotros, los países en desarrollo somos quienes más lo necesitamos porque en las sedes de los organismos multilaterales es donde nos podemos hacer escuchar.

Y allí se debatirán las políticas globales, aquellas que nos alcanzan a todos de una u otra manera.

Lo GLOBALOCAL


Pero la cuestión, y por eso nos interesa traerla aquí, es que aquellas políticas globales necesariamente se ejecutan a nivel local. Al final del día, el que tiene que poner la cara es el Gobernador, el Intendente, el Jefe de Gobierno local.

Lo hemos estamos viendo en los últimos tiempos claramente, con la pandemia por la COVID-19. Por eso es tan importante que siempre le prestemos atención a los debates internacionales, porque al final vamos a ser los responsables de su aplicación.

Pero así como lo Global impacta sobre lo Local, también lo Local hace lo propio sobre lo Global. Lo que hacemos o dejamos de hacer a nivel local, ya sea como gobierno o individualmente, influye sobre lo Global. Positiva o negativamente, pero influye. Veamos eso.

LO LOCAL SOBRE LO GLOBAL

Los primeros datos nos dicen que, debido al parate mundial por la COVID-19, mejoraron los índices ambientales globales. Es de esperar que sea así y que esto provoque un impacto positivo sobre el Clima, de modo tal que no sea una simple Variación, una cuestión casi estacional, sino realmente un Cambio.

Argentina es un país que supera la media regional en población urbana, que en Latinoamérica y el Caribe es del 70%. Según la actualización al año 2018 del Plan Estratégico Territorial/ Argentina Urbana, del Ministerio del Interior de la Nación, la población urbana argentina alcanzaba al 92% de la población y ella está mayormente concentrada en el Área Metropolitana Buenos Aires (AMBA), con alrededor del 40%, seguidas por otras cuatro ciudades con un 12% cada una de ellas. Sabemos que las ciudades concentran dos tercios del consumo energético mundial y generan aproximadamente un 70 % de los gases de efecto invernadero. Esto les otorga un protagonismo clave dentro de los factores del cambio climático.

Veamos sólo tres ejemplos de lo que localmente influye sobre lo global, en términos ambientales:

LA MOVILIDAD: El Transporte, lo sabemos, es un gran contaminante porque consumimos mayoritariamente energías no renovables y particularmente fósiles. Los grandes centros urbanos son los que más contaminan en ese sentido como aparentemente lo están corroborando los datos de este semestre mundial, que están comprobando la disminución de contaminación mundial.

Por eso, surge interesante la propuesta de Carlos Moreno que adoptó la Alcaldesa de París (Anne Hidalgo) de “la ciudad del cuarto de hora” ó “de los 15 minutos”, aquella en que las personas no necesitan trasladarse más de ese tiempo para concurrir a sus trabajos, hacer sus compras, tener sus momentos de esparcimiento, pudiendo realizarlo a pie o utilizando bicicletas u otro medio de transporte no contaminante.

Pero para ello hay que trabajar mucho:  Hay que discutir cómo hará –por ejemplo- el Gobierno instalado en la Ciudad de Buenos Aires para que sus empleados puedan cumplir ese objetivo. Si tiene adaptadas oficinas zonales para eso. Si hay lugares para albergar bicicletas o será necesario construirlos. Y etc. etc.

Esto facilitará disminuir pasajeros en el transporte público, que es una de las problemáticas para la difusión de virus como la COVID-19. Pero esto, por otra parte, da vuelta un trabajo positivo de muchos años para combatir el uso del auto particular: ahora nos indican que es preferible que nos movamos en automotores y mejor aún si va una sola persona en ellos. Todo lo contrario a lo que se vino trabajando en los últimos 20 años. ¿Cómo vamos a manejar esto?

Hay que discutir planes para facilitar el acceso a la compra de vehículos eléctricos, sistemas de crédito para que el empleado/trabajador acceda. A la par que sin duda deberemos contar con suficientes estaciones de recarga para las baterías de ese tipo de vehículos.

Sin embargo, el transporte público continuará siendo necesario. En el AMBA, las tres jurisdicciones (Nación, Provincia, Ciudad Autónoma) cuentan con una porción de la decisión sobre el tema. Es imprescindible actuar sobre ello. Sin duda se deberán solucionar los problemas de carencia de transversalidad del transporte público en el AMBA, la centralidad de que todos los flujos conducen a la CABA, la superposición de recorridos. Es de esperar que el transporte público finalmente se ordene y sea el servicio eficiente y eficaz que todos los habitantes del AMBA anhelan.


ENERGIAS RENOVABLES:
Actualmente, la matriz energética de la Argentina muestra que el consumo de combustible fósiles ronda el 90%. Modificar el paradigma actual de uso de la energía, es más que positivo.

Pero también esto es necesario convertirlo en una política pública: se necesitan regulaciones que luego se apliquen, implementarla dando ejemplo desde el propio Estado colocándole a todos los edificios públicos sistemas de energía renovable, investigar modos de promover el uso de la energía renovable a los particulares (entre ellos para el transporte, lo que “alcanzaría dos pájaros en un mismo acto”), cumpliendo con el aprovechamiento de los residuos para generar energía, entre tantas otras medidas que pueden llevarse a cabo.

ECONOMIA CIRCULAR: Concatenado con lo anterior va el tercer ejemplo que queremos tocar sobre cómo influye lo Local en lo Global, y que tiene que ver con dejar absolutamente de lado el concepto de “basura” y llevarlo al de Economía Circular que, entre otras cosas, puede servir para generar energía renovable.

Pero allí también es necesario que se actúe. Tenemos leyes, como la de Basura Cero, sin una verdadera aplicación. Otras medidas, como el proyecto de “ley del envase” o el de la responsabilidad extendida del productor, que siguen perdidos en los pasillos donde supuestamente se discuten. Mientras tanto, en el AMBA estamos generando 2,5 kg. de residuos por habitante! Superamos la media del país, que es de 1,5 kg.

Y seguimos separando deficientemente, tenemos idas y vueltas en la relación con los Recuperadores Urbanos ya que contratamos a las Cooperativas pero a la par también hacemos “acuerdos” con otras fuentes informales para dejarlos actuar por no claros compromisos políticos de supuesto contenido social. Ello trajo las quejas de la Cooperativa El Alamo que con gran sacrificio capacita a su gente, la protege, le canaliza su trabajo de recuperador, que con justificadamente señala: así se afecta la recolección diferenciada que es nodo central de la economía circular.


Sabemos que, a nivel global, el gran contaminante de las ciudades son los residuos.

Tenemos que resolver el tema de los basurales a cielo abierto, no tenemos suficientes acuerdos y mucho menos ejecución conjunta sin problemas entre Nación, provincias y municipios. Pareciera que estamos en manos del “negocio de la basura” y seguimos sin terminar de resolver el problema ambiental, como bien se dijo en el Foro sobre Economía Circular que realizó la Fundación Metropolitana en junio de 2020.

Concretamente: tenemos identificados los problemas. Debemos trabajar fuertemente sobre ellos, para no desperdiciar este tiempo que nos dejó la pandemia de la COVID-19, para que al final estos beneficios transitorios en favor del ambiente logremos convertirlos en un verdadero CAMBIO para beneficio de las generaciones futuras.

Ahora bien: ¿Quiénes lo tenemos que hacer?

LO LOCAL ES EL AMBA

Ya sabemos que en temas como el ambiente y el cambio climático, no hay fronteras administrativas.

Si queremos hablar de “fronteras” para el diseño de políticas, podríamos distinguir entre lo URBANO y lo RURAL. Y la mancha urbana del AMBA, ya nos lo ha dicho un excelente trabajo del CIPUV de la Universidad Di Tella, completa a esta altura desde el Río de la Plata a la Ruta 6, desde Zárate a La Plata.

No podemos pretender que una ciudad sola, una provincia sola, un municipio solo, pueda llevar adelante políticas verdaderamente exitosas si no las visualiza en contexto metropolitano.

Por eso es muy valorable el trabajo del Consejo de Planeamiento Estratégico (COPE) de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en ese sentido, que convoca a autoridades de municipios del AMBA, a expertos y ONG también del AMBA. Pero debemos reconocer que es insuficiente. Porque no podemos dejar a la buena voluntad de los responsables de turno el invitar para los encuentros, a compartir políticas y debates “vocacionalmente”.

Necesitamos institucionalización.

LA REGION METROPOLITANA BUENOS AIRES

Por eso ya es imperiosa la necesidad de implementar la Región Metropolitana Buenos Aires, como lo habilita el art. 124 de la Constitución Nacional, nada menos que desde 1994.

Art. 124: Las provincias podrán crear regiones para el desarrollo económico y social y establecer órganos con facultades para el cumplimiento de sus fines y podrán también celebrar convenios internacionales en tanto no sean incompatibles con la política exterior de la Nación; con conocimiento del Congreso Nacional. La ciudad de Buenos Aires tendrá el régimen que se establezca a tal efecto.

Ya fueron creadas cuatro regiones, a saber:

  1. La Región del Norte Grande (NEA y NOA), en abril 1999
  2. La Región del Nuevo Cuyo, en 1998
  3. La Región del Centro, en 1998
  4. Y la Región de la Patagonia, en 1996

…Pero todavía no fue creada la Región Metropolitana Buenos Aires.

Tenemos mucho como antecedentes de trabajos metropolitanos: AySA, CEAMSE, ACUMAR, Mercado Central, Agencia Metropolitana de Transporte. Y el 11 de junio de 2020, los diputados nacionales Facundo Ernesto Suárez Lastra y Fabio José Quetglas presentaron un proyecto de Ley para crear la Agencia Metropolitana Buenos Aires. Es bienvenida la propuesta. Pero esa agencia debería ir “colgada” de la Región Metropolitana. Necesita consolidarse dentro de la institucionalización regional que tiene rango constitucional.

Por eso, bienvenido el proyecto de Ley para la creación de la Agencia, pero no hay que olvidar la creación de la Región, porque su estatus institucional es mayor, es a nivel constitucional y ya lo tenemos a disposición.

La RMBA brindará gobernanza al área, ya que le otorgará el marco institucional necesario para debatir y consensuar esos acuerdos imprescindibles para el desarrollo regional.

La foto que nos dio la pandemia por la COVID-19, en que el Presidente de la Nación se sentaba junto al Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y al Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, podría quedar en el arcón de los recuerdos una vez que la emergencia se supere. Por eso es necesario que este momento sirva para institucionalizar un mecanismo que vemos que resulta esencial para llevar a buen término el gobierno de cada distrito en su impacto en el todo regional.

GOBERNANZA, NO GOBIERNO

La RMBA no le quitará funciones a ninguna de las jurisdicciones involucradas, porque no será un área de gobierno con competencias para ejecutar políticas: eso quedará en responsabilidad de quienes las ostentan o de quienes específicamente se lo delegue en convenios específicos. La RMBA será donde se debatan y consensuen las políticas sobre los temas que por su complejidad excedan las posibilidades de las provincias, como bien nos ha dicho Germán Bidart Campos. Es un ámbito de acuerdos, de gobernanza. No es “gobierno” metropolitano, porque ello requeriría una reforma constitucional que implicaría esfuerzos que Argentina no está en condiciones de encarar en estos momentos.

¿Quiénes deberían constituir esta RMBA? La Fundación Metropolitana en un completo trabajo de Pedro Del Piero analizando la situación, dice que deben suscribir un tratado para ser ratificado por sus respectivas Legislaturas, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la Provincia de Buenos Aires, que son las específicamente autorizadas constitucionalmente. Pero como se da la particularidad de que en la ciudad de Buenos Aires también tiene su asiento el Gobierno Nacional, éste debería ser invitado a adherirse, al igual que los 40 municipios bonaerenses que integran el AMBA.

En este caso, la Agencia funcionaría como Secretaría Técnica de la RMBA.

Ahora bien: si se constituye la RMBA, ¿qué pasa con el resto de los municipios del interior de la provincia de Buenos Aires? El jurista cordobés Antonio Hernández abre la puerta cuando sostiene que una provincia puede formar parte de más de una región. Teniendo presente las características diferenciadas, con relación al impacto sobre el ambiente, que tiene una región netamente urbana como es la del AMBA con la rural del resto de la provincia, bien puede ésta suscribir el convenio para la RMBA por un lado e integrarse a la par a la Región Centro por sus otros municipios cuyas características rurales son más afines.

Una vez constituida formalmente la RMBA, el paso siguiente serán los convenios necesarios concretos para implementar las políticas que así lo requieran, donde se señalarán objetivos, plazos, modos de implementación, financiamiento, obligaciones mutuas.

Imprescindible es llevar a cabo estos pasos porque, como sabemos, en el Sector Público sólo se puede llevar a cabo lo que está normado, a diferencia del sector privado que puede hacer lo que no está prohibido. Es por ello que la institucionalización de la Región Metropolitana Buenos Aires es tan importante. No la tenemos. La pandemia de la COVID-19 nos demostró que es necesaria. Hagámosla.

Las ciudades y las metrópolis se vuelven resilientes cuando, luego de las crisis, construyen mejor y sin dejar a nadie atrás.