En el tercer encuentro del ciclo Diálogos Urbanos del CPAU, especialistas, profesionales, legisladores y periodistas debatieron sobre rellenos costeros, espacio público, gestión de residuos de obra y la necesidad de una planificación integral de la ribera porteña.
La posible utilización de los materiales provenientes de las excavaciones de la futura Línea F de subterráneos para generar nuevos rellenos en la desembocadura del arroyo Medrano fue el punto de partida de una discusión estratégica sobre el presente y el futuro de la ribera.
El tema convocó a especialistas, representantes institucionales, académicos, profesionales de la matrícula y periodistas en una nueva edición del ciclo “Diálogos Urbanos en el CPAU 2026 – La Ciudad en Debate”, organizado por nuestra Comisión de Urbanismo y Ambiente.
Lejos de centrarse exclusivamente en el destino técnico de áridos y escombros, la mesa abierta abrió interrogantes más amplios acerca de la relación histórica de Buenos Aires con el Río de la Plata, los procesos de expansión urbana sobre terrenos ganados al agua, el papel del espacio público costero y los desafíos de adaptación que enfrenta la ciudad frente al cambio climático.
La preservación del carácter de uso público y colectivo de la ribera fue uno de los puntos de mayor consenso en este diálogo. Frente al riesgo de que las tierras ganadas al río terminen subordinadas a operaciones inmobiliarias (con los antecedentes recientes de Costa Salguero y Costa Urbana en el centro del análisis), los/las participantes coincidieron en que el suelo nuevo debe ser considerado un bien estratégico de dominio público.
La Arq. Claudia Lanosa, secretaria del CPAU e integrante del Colectivo de Arquitectas, sugirió explorar la creación de reservas naturales y nuevas topografías que actúen como espacios de transición ambiental, tomando como referencia obras como el Parque Micaela Bastidas.
“La ciudad tiene un problema real con los áridos, las excavaciones y los residuos de obra, pero debemos abandonar la respuesta automática de arrojarlos al río. Desde la arquitectura y el urbanismo podemos pensar alternativas más creativas y responsables para construir paisaje”, expresó nuestra secretaria.
Esta mirada fue respaldada por la experiencia de Ezequiel Martínez, ex coordinador del Área de Gestión de la Ribera de la Ciudad. Martínez recordó proyectos del programa Buenos Aires y el Río (como el Parque de los Niños o el de la Memoria) donde los descartes urbanos se planificaron de forma sistémica:
“No estemos pensando como si fuese un kiosco: tengo un problema de residuos, lo meto en una bolsa y lo tiro. El propio recurso negativo se transformó en un insumo constructivo”, agregó.
Desde el inicio de la conversación quedó planteada una pregunta estructural: si la ciudad produce permanentemente grandes volúmenes de tierra y áridos por demoliciones y obras de infraestructura, ¿es inevitable que su destino siga siendo el volcado sobre el río?
La legisladora y arquitecta Bárbara Rossen advirtió sobre los riesgos de adoptar decisiones estructurales sobre el territorio bajo la lógica de la emergencia o de la oportunidad coyuntural.
“No podemos hablar de la gestión de la costa sin hablar de la gestión del agua. Lo que termina definiendo el perfil de la ciudad es el Código Urbanístico y son las normas que se aprueban en la Legislatura”, advirtió.
Para el arquitecto Alexis Schächter, del estudio Monoblock, las soluciones deben construirse caso por caso y el enfoque disciplinar debe primar sobre la burocracia: “No hay una respuesta única porque el problema de la costa es muy diverso. Puede ser que en algún lugar esté bien y en otros lugares haya que quitar tierra. Me parece que el problema de la ciudad es un problema proyectual. Después hay que convocar todo lo demás”, opinó.
“Más allá del cómo, yo sumaría también el para qué. ¿Qué sentido tiene generar nuevo suelo urbano en una ciudad cuya población permanece relativamente estable desde mediados del siglo XX?”, preguntó la periodista especializada en ambiente Laura Rocha.
El debate también expuso las complejidades de la gobernanza urbana. Natalia Acevedo, del Centro de Estudios Metropolitanos, advirtió que “hay un bache entre lo que se propone normativamente, lo que se puede pensar técnicamente y el poder de los desarrolladores urbanos. Existe un modelo desarrollista que tiende a capitalizar la naturaleza y transformar bienes comunes en activos”.
Como contrapropuesta conceptual, el investigador José Dadon, del Centro de Gestión de Espacios Costeros, sugirió abordar la ribera desde el enfoque del manejo integrado. Explicó que la costa no debe verse como una línea fija o un borde duro, sino como un sistema dinámico de procesos vivos (sedimentación, erosión y biodiversidad).
Hacia el final del encuentro, se debatió sobre el marco del cambio climático, las sudestadas y la necesidad de incorporar el paradigma internacional Room for the River (dar espacio al agua), utilizando la costa como una infraestructura azul-verde de amortiguación y resiliencia urbana.
La mesa concluyó que el verdadero desafío de Buenos Aires es cultural: superar su histórica conducta de "ciudad mediterránea" de espaldas al río. El encuentro dejó en claro que la discusión sobre la desembocadura del Medrano excede lo estrictamente técnico. Se trata de una oportunidad clave para decidir qué modelo de ciudad queremos consolidar, y en ese camino, el CPAU reafirma su compromiso como ámbito plural para producir conocimiento, instalar agenda y defender los bienes comunes antes de que las intervenciones se vuelvan irreversibles.
Participantes de la mesa
- Dip. Arq. Bárbara Rossen
- Arq. Graciela Novoa
- Arq. Claudia Lanosa
- Arq. María José Leveratto
- Arq. Alexis Schächter
- Arq. Alicia Novick
- Arq. Ezequiel F. Martínez
- Arq. Marta Aguilar
- Arq. Natalia Acevedo
- Arq. Sofía Vilar
- Dr. José Dadon
- Laura Rocha
Prensa
Clarín
La desembocadura del arroyo Medrano y el futuro de la ribera porteña
¿Qué hacer con el suelo de la futura Línea F y los escombros de la ciudad?
Un debate en el CPAU abordó el impacto ambiental de los rellenos costeros, el modelo de ribera para Buenos Aires y la necesidad de una planificación urbana sostenible.